historias de otra vida,

Comencé a escribir el día que descubrí que dónde no llegaban las palabras las letras podían darme voz.

“Chicas como tú no saben dejar de hablar…”

Estaba en el coche de vuelta a casa. Antes de salir puse una lista aleatoria de reproducción . Entonces comenzó una melodía alegre y ligera, una llamada "Bestias" de David Otero. No me llamó mucho la atención así que no le hice mucho caso y seguí conduciendo.
"Chicas como tú no saben dejar de hablar". 

Dejé de mirar la carretera al instante, me giré y me quedé mirando la pantalla donde ponía la canción. Le di al botón de retroceder y la canción volvió a sonar desde el principio. Esta vez si presté atención a la letra. Pasaron unos segundos y ahí estaba:
"Chicas como tú no saben dejar de hablar, 
  dame un beso y vámonos de fiesta..." 
Sonreí. Y por mi cabeza empiezan a pasar imágenes de todas las personas que me alguna vez me han dicho que no puedo callarme. Entonces puse los ojos en blanco y sonreí todavía más. Con un movimiento rápido desbloqueé  el móvil, y le di al icono de añadir a mis canciones. Porque en ese momento supe que la quería almacenar para siempre, y volver a sonreír cada vez que la volviera a escuchar.  
Estaré estudiando, sonará esa canción y sonreiré. Estaré tirada en la cama, sonará esa canción y sonreiré. Estaré en la playa, sonará esa canción y sonreiré. Estaré bebiendo cervezas en cualquier sitio con mis amigas, sonará esa canción y sonreiré. Y entonces pensarán que soy idiota. Y sí, seguro que lo soy. Pero será esta idiota, que nunca deja de hablar, la que parará de hacerlo para sonreír.  
A veces, estamos tan centrados en todas las cosas que nos saturan, que nos desbordan, en todo lo que puede salir mal, que no somos capaeces de darnos cuenta de todas las oportunidades tontas para sonreír que nos puede ofrecer cada día. Y así, sin más, una canción me demostró que son las cosas simples las que marcan el camino. 
Todo empezó el día que me di cuenta de que quería ser como la letra de esa canción: alguien capaz de hacer sonreír a los demás.